En los últimos días, varios medios de comunicación han difundido titulares como “la melatonina aumenta un 90 % el riesgo de fallo cardíaco”. La noticia ha generado inquietud entre pacientes y profesionales, sobre todo porque la melatonina se considera, desde hace décadas, una de las sustancias con mejor perfil de seguridad dentro de los agentes cronobióticos y antioxidantes.
Pero ¿qué hay realmente detrás de este estudio? Analicémoslo con calma.

1. El estudio que ha generado el debate

Según la información disponible, el trabajo fue presentado en las Sesiones Científicas 2025 de la American Heart Association (AHA), celebradas en Nueva Orleans.
Se trata de un estudio observacional, no experimental, que analizó a más de 130 000 pacientes con insomnio, de los cuales un grupo consumía melatonina durante un año o más.
El análisis mostró una mayor incidencia relativa de insuficiencia cardíaca y mortalidad global entre los usuarios de melatonina frente a los no usuarios.

Hasta el momento, no existe publicación revisada por pares que detalle su metodología, dosis empleadas ni control de variables de confusión. Es decir, hablamos de resultados preliminares, presentados en un congreso y aún pendientes de validación por la comunidad científica.

2. Qué significa (y qué no) este hallazgo

Este tipo de estudios puede identificar asociaciones, pero no demuestra causalidad.
En este caso, hay varios factores que podrían explicar el aparente aumento de riesgo:

  • Los pacientes que toman melatonina de forma crónica suelen tener más patologías asociadas (ansiedad, depresión, insomnio grave, apnea del sueño, uso de psicofármacos).
  • El uso prolongado puede reflejar una mala calidad del sueño secundaria a enfermedad subyacente, que de por sí eleva el riesgo cardiovascular.
  • No se especifican las dosis, tipos de liberación ni control de adherencia o calidad de los suplementos.

En resumen: el estudio abre una posible línea de investigación, pero no justifica alarmismo ni cambios en la práctica clínica actual.

3. Qué dice la evidencia previa

Antes de este congreso, múltiples revisiones y ensayos clínicos habían demostrado que la melatonina:

  • Posee bajo perfil de toxicidad, incluso a dosis altas (hasta 100 mg/día en estudios clínicos).
  • No altera parámetros hemodinámicos relevantes ni induce arritmias.
  • Ejerce efectos antioxidantes, antiinflamatorios y cronobióticos
  • En pacientes hipertensos tipo non-dipper, incluso mejora la presión arterial nocturna.

En conjunto, la seguridad de la melatonina sigue bien documentada, especialmente cuando se utiliza bajo control médico y con formulaciones de calidad farmacéutica.

4. Recomendaciones actuales y con cautela desde la farmacia

  • La melatonina mantiene un amplio margen de seguridad, incluso a dosis altas en entornos clínicos controlados.
  • Como cualquier principio activo con acción sistémica, su uso debe individualizarse y monitorizarse.
  • Realizar revisiones periódicas (cada 3–6 meses) para ajustar dosis, confirmar eficacia y valorar interacciones.
  • Evitar la autoadministración crónica de complementos sin supervisión médica.
  • En pacientes con cardiopatía, hipertensión o polimedicación, aconsejar un control clínico más estrecho.
  • Las fórmulas magistrales son la mejor opción cuando se requiere ajustar dosis (2–50 mg), tipo de liberación o forma farmacéutica.
  • De momento, no hay evidencia que contraindique el uso terapéutico bien indicado; la clave está en la personalización y el seguimiento profesional.

5. Mensaje para pacientes

En principio, no hay motivo de alarma ni necesidad de suspender la melatonina si está prescrita por un profesional.
La noticia se basa en un estudio preliminar, aún no publicado.
Lo importante es usarla con asesoramiento médico o farmacéutico, en dosis personalizadas y con revisiones periódicas.
La melatonina, al menos de momento, sigue siendo una herramienta útil y segura cuando se emplea correctamente.

6. Conclusión

La melatonina continúa siendo uno de los compuestos más interesantes y seguros en el ámbito del sueño, la cronobiología y la medicina antioxidante.
El nuevo estudio presentado en la AHA no invalida los datos previos, pero sí invita a mantener una vigilancia científica prudente, evitando trivializar su uso como si fuera un complemento inocuo más.
Mientras se publica la información completa, la mejor estrategia sigue siendo la de siempre: criterio clínico, individualización y seguimiento farmacéutico.

Desde la Farmacia Llano de Brujas recomendamos consultar siempre con el médico prescriptor ante cualquier duda antes de suspender el tratamiento. Quedamos a la espera de los nuevos estudios que puedan aportar más datos sobre la seguridad clínica de la melatonina.

Si deseas más información sobre melatonina oral o tienes alguna duda sobre tu tratamiento, puedes contactar con nuestro equipo.
Nuestros farmacéuticos especializados te asesorarán de forma profesional y personalizada.

¡SALUDos!

Bibliografía seleccionada

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