La ciclofosfamida es un agente alquilante perteneciente al grupo de los antineoplásicos citotóxicos, utilizado tanto en medicina humana como veterinaria por su capacidad para detener el crecimiento de células tumorales y modular la respuesta inmunitaria.
En veterinaria, su uso es especialmente relevante en el tratamiento de procesos oncológicos y de enfermedades autoinmunes graves, en las que la disponibilidad de presentaciones comerciales adaptadas a cada especie o peso del animal suele ser muy limitada.
En este contexto, la formulación magistral veterinaria se convierte en una herramienta esencial para garantizar tratamientos eficaces, seguros y ajustados a las necesidades de cada paciente.

 

Usos en veterinaria

La ciclofosfamida se utiliza principalmente en:

  • Oncología veterinaria: tratamiento de linfomas, leucemias, sarcomas y carcinomas en perros y gatos. Lo más habitual:
    • Linfomas (el uso más frecuente).
    • Sarcomas y carcinomas mamarios o cutáneos.
  • Tumores del sistema nervioso o genitourinario.
  • Enfermedades autoinmunes: casos refractarios a otros inmunosupresores, como la anemia hemolítica autoinmune, el lupus eritematoso sistémico o la glomerulonefritis.
  • Protocolos combinados: formando parte de esquemas poliquimioterápicos junto a vincristina, prednisona, doxorrubicina u otros agentes citotóxicos. A menudo forma parte de protocolos combinados como el CHOP o COP, junto a vincristina, doxorrubicina y prednisona.

Además de su uso antineoplásico, también puede emplearse como inmunosupresor en enfermedades autoinmunes graves (por ejemplo, lupus o anemia hemolítica autoinmune), pero su indicación principal sigue siendo el cáncer.

 

Dosis y pautas habituales en veterinaria

Las dosis de ciclofosfamida en animales varían ampliamente en función de la especie, el tipo de tumor, la combinación con otros fármacos y la vía de administración.
Por ello, la pauta debe ser siempre establecida por un veterinario especialista en oncología, teniendo en cuenta el peso exacto del animal, su función renal y hepática, y la respuesta hematológica.

De forma orientativa, en la práctica clínica se emplean los siguientes rangos de dosis más habituales:

  • Perros:
    • Administración oral o intravenosa: 50–250 mg/m² cada 3 semanas, o bien 10–25 mg/m²/día durante 3–4 días consecutivos en protocolos intermitentes.
    • En algunos protocolos continuos (p. ej., CHOP: ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina y prednisona), se utiliza una dosis de 200–250 mg/m² IV o 50 mg/m² VO cada 3 semanas.
    • En tratamientos inmunosupresores no oncológicos, las dosis suelen ser más bajas (1–3 mg/kg/día, durante 3–5 días/semana).
  • Gatos:
    • Oral o IV: 200–250 mg/m² cada 3 semanas o 10 mg/m²/día durante 4 días consecutivos.
    • En protocolos con prednisona y vincristina, suele emplearse la pauta COP (ciclofosfamida–vincristina–prednisona), adaptando la dosis al peso corporal y a la tolerancia gastrointestinal.
  • Otras especies:
    • En animales exóticos o especies no convencionales (hurones, conejos, aves), solo debe emplearse tras valoración específica, con dosis extrapoladas cuidadosamente y bajo control hematológico estricto.

La vía oral es la más utilizada en formulación magistral veterinaria, por su comodidad y porque permite elaborar cápsulas o soluciones ajustadas al peso corporal exacto del animal.
En casos en los que se precise un ajuste más fino o exista intolerancia digestiva, pueden formularse jarabes orales palatables, con dosis expresadas en mg/mL para facilitar la administración.

En cualquier caso, la monitorización hematológica (recuento de leucocitos, hematocrito y plaquetas) es imprescindible para ajustar la dosis y prevenir complicaciones.

 

Ventajas del medicamento individualizado

Los medicamentos industriales presentan dosis fijas y formas farmacéuticas que rara vez permiten ajustar con precisión el tratamiento a animales de distinto tamaño o especie.
La formulación magistral veterinaria ofrece una alternativa flexible y segura, permitiendo elaborar:

  • Cápsulas individualizadas, con dosis ajustadas al peso, especie y esquema terapéutico.
  • Jarabes orales, formulados con aromatizantes específicos para cada especie (sabor carne, pescado o neutro), que facilitan la administración, especialmente en gatos y perros pequeños.
  • Acondicionamiento seguro, mediante envases opacos, etiquetado con advertencias y sistemas de protección que minimizan el riesgo de exposición durante la manipulación.

De este modo, el veterinario puede ajustar la dosis con precisión, mejorar la tolerancia y garantizar la continuidad del tratamiento incluso ante problemas de suministro de las presentaciones industriales.

 

Seguridad y precauciones

La ciclofosfamida presenta riesgos bien conocidos tanto en humanos como en animales. Entre los más relevantes:

  • Mielosupresión: reducción del número de glóbulos blancos, rojos y plaquetas.
  • Cistitis hemorrágica: especialmente en perros, debida a metabolitos urotóxicos; puede prevenirse mediante hidratación adecuada o el uso de protectores vesicales como la mesna.
  • Trastornos gastrointestinales: vómitos, diarrea y anorexia.
  • Alopecia y mucositis en tratamientos prolongados.

Por ello, la administración debe realizarse bajo estricta supervisión veterinaria, con control periódico de hemogramas, función renal y hepática, y evitando el contacto directo con el principio activo durante su manipulación.

Estos efectos coinciden con los descritos en el uso humano del medicamento (prospecto de Genoxal 50 mg), lo que refuerza la necesidad de un control clínico riguroso también en animales.

 

Requisitos para su elaboración

La ciclofosfamida es un principio activo citotóxico, por lo que su manipulación requiere instalaciones y equipos especializados que garanticen la seguridad del personal y la ausencia de contaminación cruzada.
Solo determinadas farmacias, con laboratorios acreditados y personal formado, disponen de las condiciones adecuadas para su elaboración: cabinas de flujo laminar con presión negativa, sistemas de ventilación con filtros HEPA, y procedimientos validados de descontaminación y control ambiental.

Este tipo de medicamentos deben ser preparados exclusivamente en laboratorios de nivel 4 en formulación magistral, como los autorizados para la elaboración de productos estériles y citotóxicos.

 

Normas de seguridad en la elaboración

  • Elaborar exclusivamente en cabina con presión negativa.
  • Utilizar EPI completo: mascarilla FFP2 (o superior), gafas de protección y doble guante.
  • Cambiar los guantes al finalizar la manipulación del principio activo.
  • Limpiar cuidadosamente, según el PNT de citotóxicos, todos los materiales utilizados.

Estas medidas son imprescindibles para proteger al personal elaborador y evitar la exposición accidental a residuos de ciclofosfamida.
Estas condiciones están recogidas en la Guía de Buenas Prácticas de Preparación de Medicamentos en Servicios de Farmacia Hospitalaria (Ministerio de Sanidad, 2024), que especifica los requisitos técnicos para la manipulación segura de medicamentos peligrosos.

 

Asesoramiento veterinario y elaboración personalizada

En la Farmacia Llano de Brujas ponemos a disposición de los veterinarios nuestro conocimiento y experiencia en medicamentos individualizados, elaborados bajo las máximas garantías de calidad, para contribuir a la mejora de la salud y calidad de vida de los animales.

La formulación magistral permite adaptar los tratamientos a las necesidades específicas de cada paciente, ajustando la dosis, el excipiente y la forma de administración para lograr la máxima eficacia y tolerancia.

Trabajamos siempre bajo prescripción veterinaria, elaborando los medicamentos de forma individualizada y garantizando en todo momento la calidad, seguridad y trazabilidad de cada preparado.

Si deseas más información sobre ciclofosfamida oral o tienes alguna duda sobre tu tratamiento, puedes contactar con nuestro equipo.
Nuestros farmacéuticos especializados te asesorarán de forma profesional y personalizada.

 

¡SALUDos!

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