La lomustina (CCNU – cloroetil-ciclohexil-nitrosourea) es un agente alquilante perteneciente al grupo de las nitrosoureas, ampliamente utilizado en oncología veterinaria por su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica y actuar sobre tumores sólidos y del sistema nervioso central.

En medicina veterinaria, su uso es especialmente relevante en el tratamiento de procesos oncológicos complejos en perros y gatos, donde las opciones terapéuticas comerciales son limitadas o no permiten un ajuste preciso de dosis en función del peso, la especie o el protocolo terapéutico.

En este contexto, la formulación magistral veterinaria se convierte en una herramienta clave para garantizar tratamientos eficaces, seguros y perfectamente adaptados a las necesidades individuales de cada paciente.

 

Usos en veterinaria

La lomustina se utiliza principalmente en:

Oncología veterinaria

  • Mastocitomas (uno de los usos más frecuentes en perros, especialmente en formas cutáneas o sistémicas).
    Linfomas, sobre todo en recaídas o como terapia de rescate.
    Tumores cerebrales (gliomas, meningiomas), gracias a su capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica.
    Histiocitosis maligna.
    Sarcomas y otros tumores sólidos.

Protocolos combinados

  • Puede emplearse sola o en combinación con otros agentes citotóxicos como vincristina, prednisona o doxorrubicina, dependiendo del tipo tumoral y del protocolo elegido.

Una de sus principales ventajas frente a otros citostáticos es su excelente penetración en el sistema nervioso central, lo que la convierte en una opción terapéutica especialmente valiosa en tumores intracraneales o con afectación neurológica.

 

Dosis y pautas habituales en veterinaria

Las dosis de lomustina varían en función de la especie, el tipo de tumor, el estado clínico del animal y la combinación con otros fármacos.

Por ello, la pauta debe ser siempre establecida por un veterinario especialista, teniendo en cuenta el peso exacto del animal, su función hepática y su respuesta hematológica.

De forma orientativa:

Perros

  • 60–90 mg/m² por vía oral cada 3–6 semanas.
    • En muchos casos se emplean dosis reducidas (50–70 mg/m²) para disminuir el riesgo de hepatotoxicidad.

Gatos

  • 40–60 mg/m² cada 4–6 semanas.
    • Generalmente mejor tolerada que en perros, aunque con riesgo hematológico.

Consideraciones generales

  • Ajustar dosis en pacientes con hepatopatía.
    • Vigilar estrechamente la mielosupresión.
    • Individualizar siempre en función de la tolerancia clínica.

La monitorización hematológica (leucocitos, hematocrito y plaquetas) y la bioquímica hepática son imprescindibles para ajustar el tratamiento y prevenir complicaciones.

La vía oral es la más utilizada, lo que hace especialmente relevante la formulación magistral para adaptar la dosis de forma precisa.

 

Ventajas del medicamento individualizado

Las presentaciones comerciales de lomustina (cápsulas de dosis fija) dificultan el ajuste preciso en animales pequeños o en aquellos que requieren esquemas terapéuticos personalizados.

La formulación magistral veterinaria permite:

  • Cápsulas individualizadas ajustadas al peso exacto del animal.
    • Adaptación a protocolos terapéuticos complejos.
    Mayor precisión posológica.
    • Reducción de errores de dosificación.
    • Mejora de la adherencia al tratamiento.
    Continuidad terapéutica ante problemas de suministro.

De este modo, el veterinario puede optimizar la eficacia del tratamiento minimizando riesgos, especialmente en pacientes frágiles o con patologías concomitantes.

 

Seguridad y precauciones

La lomustina presenta efectos adversos relevantes que deben ser cuidadosamente monitorizados:

  • Mielosupresión (especialmente neutropenia retardada entre 7–14 días).
    Hepatotoxicidad (uno de los efectos más limitantes en perros).
    Trastornos gastrointestinales (vómitos, anorexia).
    Trombocitopenia.

Por ello:

  • Es imprescindible realizar controles hematológicos periódicos.
    • Debe monitorizarse la función hepática (ALT, AST, FA).
    • Puede considerarse el uso de hepatoprotectores en tratamientos prolongados.

Al tratarse de un medicamento citotóxico, debe evitarse el contacto directo durante su manipulación, tanto por parte del personal sanitario como de los propietarios.

 

Requisitos para su elaboración

La lomustina es un principio activo citotóxico, por lo que su manipulación requiere instalaciones y equipos especializados que garanticen la seguridad del personal y eviten la contaminación cruzada.

Su elaboración debe realizarse en laboratorios con:

  • Cabinas de seguridad adecuadas (preferiblemente con presión negativa).
    • Sistemas de ventilación y filtración adecuados.
    Procedimientos normalizados de trabajo validados.
    Personal específicamente formado en manipulación de citotóxicos.

Solo determinadas farmacias con autorización y experiencia en formulación magistral avanzada disponen de estas condiciones.

 

Normas de seguridad en la elaboración

  • Elaborar exclusivamente en cabina de seguridad con presión negativa.
    • Utilizar EPI completo: mascarilla FFP2 (o superior), gafas y doble guante.
    • Evitar la contaminación cruzada.
    • Aplicar procedimientos específicos de limpieza y descontaminación.

Estas medidas son imprescindibles para proteger al personal elaborador y garantizar la calidad del medicamento, y están recogidas en la Guía de Buenas Prácticas de Preparación de Medicamentos en Servicios de Farmacia Hospitalaria (Ministerio de Sanidad, 2024).

 

Asesoramiento médico y elaboración personalizada

La formulación magistral permite adaptar los tratamientos a las necesidades específicas de cada paciente, ajustando dosis, excipientes y forma de administración para optimizar la eficacia y la tolerancia.

Las fórmulas magistrales son medicamentos sujetos a prescripción que deben ser elaborados de forma individualizada, garantizando en todo momento su calidad, seguridad y trazabilidad.

Se recomienda que el diagnóstico y la pauta terapéutica sean establecidos por el veterinario prescriptor, quien determinará la indicación, dosis y duración más adecuadas en cada caso.

En este contexto, el medicamento individualizado resulta especialmente útil en oncología veterinaria, donde la variabilidad entre pacientes hace imprescindible un enfoque terapéutico personalizado.

¡SALUDos!

 

 

Bibliografía

  1. Plumb DC. Plumb’s Veterinary Drug Handbook. 9th ed. Wiley-Blackwell; 2018.
  2. Vail DM, Thamm DH, Liptak JM. Withrow & MacEwen’s Small Animal Clinical Oncology. 6th ed. Elsevier; 2020.
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  6. Ministerio de Sanidad. Guía de Buenas Prácticas de Preparación de Medicamentos en Servicios de Farmacia Hospitalaria. 2024.
  7. Veterinary Cancer Society. Chemotherapy protocols and guidelines.