La ciclosporina oftálmica es uno de los tratamientos más eficaces para el manejo del ojo seco inflamatorio de origen inmunológico, especialmente en pacientes que no han respondido de forma adecuada al uso continuado de lágrimas artificiales.

Su acción inmunomoduladora permite reducir la inflamación crónica de la superficie ocular, mejorar el estado de la córnea y favorecer la recuperación de la película lagrimal, con un impacto directo en la calidad de vida del paciente.

En la actualidad existen medicamentos comerciales a base de ciclosporina en colirio, como Ikervis (1 mg/mL), indicados en casos de queratitis grave asociada a xeroftalmía. No obstante, la formulación magistral permite adaptar el tratamiento a situaciones clínicas concretas en las que las presentaciones comerciales no son suficientes o no son bien toleradas.

 

¿Qué es la ciclosporina oftálmica?

La ciclosporina es un inmunomodulador selectivo que actúa inhibiendo la activación de los linfocitos T implicados en la inflamación crónica de la superficie ocular. A nivel local:

  • Reduce la producción de citocinas inflamatorias.
  • Disminuye la inflamación de la córnea y la conjuntiva.
  • Mejora la estabilidad de la película lagrimal.
  • Favorece la recuperación de la superficie ocular dañada.

En pacientes con ojo seco inflamatorio, la ciclosporina no actúa como una lágrima artificial, sino como un tratamiento modificador de la enfermedad, abordando la causa inmunológica subyacente.

 

Indicaciones principales en humanos

La ciclosporina oftálmica está indicada, bajo prescripción médica, en:

  • Ojo seco moderado o grave de origen inflamatorio.
  • Queratitis asociada a xeroftalmía persistente.
  • Ojo seco refractario a lágrimas artificiales.
  • Síndrome de Sjögren con afectación ocular.
  • Inflamación crónica de la superficie ocular.
  • Pacientes con daño corneal inflamatorio mantenido en el tiempo.

Beneficios clave del tratamiento con ciclosporina

  • Reduce la inflamación ocular crónica.
  • Mejora el estado de la córnea y la conjuntiva.
  • Aumenta la tolerancia y la eficacia del tratamiento a largo plazo.
  • Disminuye los síntomas de escozor, sequedad y sensación de cuerpo extraño.
  • Permite un abordaje de fondo del ojo seco inflamatorio.

 

¿Cuándo se empieza a notar la mejoría?

Es importante informar al paciente de que el efecto de la ciclosporina no es inmediato:

  • Primeros cambios clínicos: a partir de 2–4 semanas.
  • Mejoría progresiva: entre 1 y 3 meses.
  • Beneficio máximo: con tratamientos continuados a largo plazo.

Este perfil es esperable, ya que la ciclosporina actúa modulando la respuesta inmunitaria, no como un antiinflamatorio de acción rápida.

 

Uso responsable y supervisión oftalmológica

El tratamiento con ciclosporina oftálmica debe ser siempre indicado y supervisado por un oftalmólogo.

Recomendaciones generales:

  • Seguir estrictamente la pauta prescrita.
  • No suspender el tratamiento de forma precoz.
  • Informar de cualquier molestia persistente o empeoramiento de los síntomas.
  • Realizar revisiones periódicas, especialmente en tratamientos prolongados.

En los medicamentos comerciales disponibles, como Ikervis®, se recomienda una reevaluación clínica al menos cada 6 meses.

 

¿Por qué elaborar ciclosporina en colirio como fórmula magistral?

Aunque existen colirios comerciales de ciclosporina, la formulación magistral ofrece ventajas claras en determinados pacientes:

  • Posibilidad de ajustar la concentración, tanto inferior como superior a la comercial.
    Las dosis más habituales incluyen: ciclosporina 0,01 %, 0,05 %, 0,2 %, 0,5 % y, en casos graves seleccionados, ciclosporina al 1 % o 2 %.
  • Uso de excipientes alternativos en pacientes con intolerancia o alergia.
  • Eliminación o sustitución de conservantes potencialmente irritantes.
  • Adaptación del vehículo para mejorar la tolerancia ocular.
  • Individualización del tratamiento según la evolución clínica.

Este enfoque resulta especialmente útil en pacientes con hipersensibilidad ocular, mala tolerancia a emulsiones comerciales o necesidades terapéuticas específicas.

 

Seguridad y tolerancia

A nivel oftálmico, la ciclosporina presenta un perfil de seguridad bien establecido. Las reacciones adversas más frecuentes suelen ser locales y transitorias, como escozor o irritación tras la instilación.

Debido a su mecanismo inmunomodulador, se recomienda extremar la precaución en caso de:

  • Infecciones oculares activas.
  • Antecedentes de herpes ocular.
  • Uso concomitante con otros fármacos inmunomoduladores.

La absorción sistémica tras la administración ocular es mínima y clínicamente irrelevante en la mayoría de los pacientes.

 

Asesoramiento médico y elaboración personalizada

La formulación magistral permite adaptar los tratamientos oftálmicos a las necesidades específicas de cada paciente, ajustando concentración, excipientes y forma farmacéutica para optimizar la eficacia y la tolerancia.

En la Farmacia Llano de Brujas trabajamos siempre bajo prescripción y supervisión médica, elaborando cada colirio de forma individualizada y garantizando la calidad, seguridad y trazabilidad en todo el proceso.

Recomendamos que el diagnóstico y la pauta terapéutica sean siempre establecidos por un médico especialista en oftalmología, quien determinará la indicación, dosis y duración más adecuadas en cada caso.

Si deseas más información sobre colirios de ciclosporina para uso humano o tienes dudas sobre una prescripción concreta, puedes contactar con nuestro equipo farmacéutico especializado.

¡SALUDos!

 

Bibliografía contrastada

  • Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ikervis® (ciclosporina 1 mg/mL). Ficha técnica.
    Indicaciones: tratamiento de la queratitis grave en pacientes adultos con ojo seco que no mejora con sustitutos lagrimales.
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